La mejor parte del guión es que se trata de un thriller, pero un thriller social. La película sirve como reflejo de una cierta realidad actual. Una realidad social en la que es fácil exigir responsabilidades desde una supuesta posición de superioridad moral y seguridad económica, pero más difícil aplicarla a los actos propios. Una realidad social, que acepta y justifica lo propio, y rechaza y señala lo mismo, cuando es hecho por otros, y especialmente si son considerados adversarios...





