Yorgos Lanthimos vuelve a profundizar en la cara más incómoda de la naturaleza humana y de la sociedad, atada por las convenciones, pero sin utilizar un lenguaje de crítica social. Así, como en sus anteriores películas, son continuas las referencias a la tragedia griega, a la alienación humana, a la comedia surrealista, a la violencia sin artificios, y a la creación de una realidad discordante, a través del uso lenguaje y del comportamiento desacompasado, mecánico y robótico de sus personajes...