La película, sin apenas diálogos, se estructura en su mayoría a través de una sucesión de planos, de larga duración, sin prácticamente movimientos de cámara. Desde el primer plano, el director define el campo de juego de la película. Un plano fijo ligeramente picado, desde el exterior mirando al interior, donde un hombre, Lee Kang-sheng, está sentado mirando hacia afuera, inmóvil, absorto...





