La ópera prima de la directora ucraniana Maryna Vroda, escrita por ella y Kirill Schuvalov, con componentes autobiográficos, nos plantea una mirada a la patria, a la tierra, a sus hijos, y a las tradiciones y sus costumbres. Nos habla de los caminos de la vida y de la forma de afrontarla, con cariño o con violencia; de los caminos no tomados, de los sueños sin cumplir...

