David Cronenberg regresa en su última película a su terreno más fértil: la intersección entre lo orgánico y lo tecnológico, el cuerpo y su descomposición, la memoria y el duelo, la sensualidad y la muerte. Sin embargo, esta vez lo hace con un enfoque más introspectivo y más clásico si cabe, alejándose de la visceralidad de sus primeras obras para adentrarse en un thriller político-psicológico...




