El director libanés Ziad Doueiri vuelve a mostrarnos las heridas ocultas, los conflictos subyacentes, poniendo el foco en su propio país, en los efectos de la guerra del Líbano y en la necesidad de convivencia de diferentes culturas, religiones y sentimientos. Pero ese tipo de heridas, que, lamentablemente, nos son muy cercanas, también se podrían aplicar a otros muchos países y lugares...










